Todos hemos contemplado alguna vez cómo aparatos que deberían tener todavía un buen funcionamiento se estropean sin motivo aparente.

Tras el disgusto inicial los llevamos a reparar, algo que debería ser fácil en la sociedad del siglo XXI, con portentosos avances en técnicas de fabricación, ingeniería, mantenimiento, etc. Pronto descubrimos que fácil, fácil, no va a ser, ni tampoco tan barato como pensábamos. La respuesta que solemos obtener es que o bien no existen piezas de recambio para ese modelo o bien la reparación sale tan cara que casi es mejor comprar un modelo nuevo. El disgusto inicial se torna en perplejidad (¿me estarán tomando el pelo?), para dejar paso más tarde a la resignación (¡me están tomando el pelo!).

¿Por qué con los medios y avances actuales en todos los campos de la técnica no se diseñan los productos mejor? ¿Por qué no se diseñan para durar? Y, aunque se estropeen, porque todo se acaba estropeando, ¿por qué no hay más facilidades para poder repararlos?

Juan José Coble Castro

Esto es la obsolescencia programada, la reducción intencionada en la vida de un producto para aumentar su venta y consumo. Los productos no fallan al cabo de un tiempo porque estén estropeados, sino porque han sido diseñados para fallar pasado ese tiempo. Como explica el experto Elías Chaves, “los productos no se diseñan para durar, sino para ir a la basura. Los ingenieros no crean la mejor máquina, sino la que genere el máximo beneficio con sus ventas”. Y esto tiene ventajas económicas, pero también tiene serios inconvenientes, que nos sitúan en un sistema productivo y de consumo insostenible.

España

From delicately embroidered broderie anglaise dresses to darling corduroy dungarees, the new collection

Solo en España, el consumo anual de materias primas se sitúa en 60.000 millones de toneladas. Los últimos datos revelan que para mantener nuestro nivel de vida y población actuales necesitamos tres Españas (nuestra huella ecológica es de 2,9). Según la Global Footprint Network, antes del 2030 la humanidad consumirá cada año el doble de los recursos que es capaz de producir la tierra.